21 noviembre 2022– Celsa Muñoz Leira ha sido la primera procuradora en asistir a un juicio en la nueva Ciudad de la Justicia, concretamente el pasado 2 de noviembre en el juzgado Contencioso-Administrativo número 1, en la sala 11 del primer piso. “Todo lo que vi me pareció funcional y al mismo tiempo cálido, sobre todo por la madera que cubre las paredes y por la zona de espera, muy luminosa”, describe sobre su primera impresión de la nueva sede judicial.

Celsa estuvo en la entrada “que, por su gran altura, es muy impresionante”, en la zona de las salas de vistas del primer piso “a las que se accede por un pasillo acristalado que es al mismo tiempo la zona de espera para testigos, peritos y profesionales” y en la sala 11. Cuenta que algunas personas comentaban que la sala en sí no les convenció porque no daba al exterior. “Es verdad que las grandes ventanas de una de las paredes de esa sala dan a un pasillo, y no directamente afuera, pero a mí personalmente me gustó mucho”, apunta.

Aunque esta vez no se utilizó, a Celsa le llamó la atención que la sala 11 contase también con una pantalla “bastante grande que no hay en casi ningún juzgado de la calle Lalín”, y apuntó: “Imagino que en el futuro se utilizará para mostrar documentos a testigos o peritos y que no tengan que acercarse al estrado, o para que intervengan telemáticamente personas que no están en sala como abogados, procuradores o testigos”.

Destaca que también le agradó “la zona donde está la funcionaria de auxilio, que es la que llama a los testigos y a las partes y se ocupa de que la vista funcione correctamente respecto al sistema audiovisual y grabación. Tiene una especie de cubículo abierto por arriba, donde se sienta mirando sus pantallas y la vi como recogida, con un espacio suyo propio bien pertrechado para trabajar”.

Celsa pudo observar bien su entorno porque estrenó la nueva sede con dos juicios, uno después del otro en la misma sala, lo que no es muy habitual según comenta. Quizás por eso plantea luego algunos aspectos que no le convencieron tanto: “La zona de espera para estar antes de entrar en los juicios igual se queda algo escasa, ya que hay varias salas de vistas en cada pasillo y cuando estén dos o tres salas operativas al mismo tiempo puede haber mayor acumulación de personas, que no haya suficiente espacio y se genere ruido”. Y luego añade: “Noté que la sala de vistas estaba cubierta de polvo, tanto el suelo como las mesas; parece ser que en algunas partes del edificio aún siguen con obras”.

Esta no era la primera vez que Celsa estaba en la Ciudad de la Justicia. Se había interesado por conocerla previamente, por lo que ya antes de la inauguración oficial por parte del Rey en mayo, había acudido a las visitas organizadas por la Xunta de Galicia para la población en general. “Imaginaba que una vez que empezase la actividad judicial en la nueva sede, no podríamos acceder a zonas donde no tengamos que ejercer nuestro trabajo y me apetecía conocerla mejor por dentro”, cuenta.

En aquella ocasión visitó varias partes de unas instalaciones de las que destaca la terraza “espectacular, con vistas 360º a todo Vigo y eso que el día estaba algo nublado porque era invierno”. También le impresionó “una sala de juntas preciosa y grande que había en el último piso y que me encantaría que se utilizase para celebrar bodas civiles, tal como estaba previsto al principio, porque yo creo que hay que dar relevancia a las bodas que se van a celebrar en la Cidade da Xustiza y que las parejas que se casen en ella tengan un espacio bonito y elegante para celebrar su boda”, sugiere la procuradora.

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