09.10.2026. La nueva vicedecana del Colexio da Procura de Vigo, Cristina del Río (A Coruña, 1978), afronta esta etapa con la voluntad de seguir trabajando por las colegiadas y colegiados y por la reivindicación histórica de la profesión: el acceso a las competencias de ejecución. “Para la procura, poder acceder al punto neutro judicial es fundamental porque nos permitiría una actuación más directa”, señala, al tiempo que destaca el trabajo conjunto que supondría entre la procura y los letrados de la Administración de Justicia (LAJ): “Lo que haríamos sería adelantar un trabajo que los LAJ van a continuar para resolver el asunto en días, y no en meses”, explica. Del Río es procuradora desde 2013 y colegiada de Vigo desde 2018.
¿Con qué objetivos afrontas esta nueva responsabilidad como vicedecana?
Comienzo esta etapa siguiendo la línea iniciada por el decano, José Antonio Fandiño, con la ventaja de que pertenecemos a generaciones distintas y hemos vivido etapas diferentes de la profesión, que ha cambiado mucho en estos años. Eso favorece el mandato, nos damos ideas mutuamente y aportamos perspectivas distintas. Siempre nos complementamos, con su experiencia de más de 40 años y con las ideas que tenemos quienes nos hemos incorporado a la procura más recientemente.
La procura desarrolla buena parte de su trabajo lejos de los focos, pero resulta esencial para el funcionamiento diario de los juzgados. ¿Qué papel desempeña la procura para contribuir a una Justicia más ágil y eficiente?
La procura es fundamental para la gente que acude a los juzgados. Por eso considero muy importante que nos pongan cara y vean cómo trabajamos. Somos una figura de apoyo que orienta a las personas, les decimos quién es quién y aclaramos sus dudas, les avisamos sobre los plazos y los procedimientos que deben llevarse a cabo, les decimos en qué punto está su proceso, etc. Siempre llega un momento en el que necesitan hablar con alguien y ahí estamos las procuradoras y los procuradores para resolver sus cuestiones. Escuchamos mucho frases como “¿Cómo va lo mío? ¿Ya se ha emplazado al demandado? ¿Ya se ha notificado? ¿Cuándo tenemos el juicio?” y sabemos darles respuesta. Suele haber mucha conexión entre la procura y la ciudadanía, o yo, al menos, intento que esa conexión exista.
¿Cómo contribuís a agilizar los trámites y hacerlos más eficientes?
Estamos al día de todas las cuestiones cotidianas que afectan a la ciudadanía en los juzgados, como los asuntos de familia, los gastos hipotecarios o las tarjetas revolving. Me ha llamado alguna clienta para consultar sobre algún cargo en ese tipo de tarjeta o porque le ha llegado una notificación de embargo y yo me pongo inmediatamente en contacto con la abogada o abogado o consulto dónde tiene que acudir. Al final es como un juego de cuatro: los profesionales de la procura y de la abogacía, la clienta o cliente y el juzgado. Como procuradores intentamos vertebrar esa comunicación para que nadie tenga que esperar por nadie y, al intervenir de esta manera, agilizamos el proceso. Cuando los clientes ven lo que hacemos y cómo resolvemos las cuestiones, comienzan a llamar con frecuencia.
¿Cuáles consideras que son los principales retos de la profesión?
Pienso que ahora mismo el principal reto es la última reforma de la Justicia, con la introducción del tribunal de instancia y las oficinas judiciales. Estamos intentando adaptarnos a una ley que puede que sea buena —de hecho, hay algunos letrados que así lo consideran—, pero se está introduciendo una iniciativa moderna en una forma de trabajar antigua. El reto es intentar que todo encaje, y que encaje bien, que tanto el juzgado como los operadores de la Justicia podamos saber dónde están los procedimientos, y pienso que ahí tenemos todavía muchas reuniones que mantener con el secretario coordinador y con los decanos de los diferentes juzgados. Porque hay que tener en cuenta que no es lo mismo un juzgado como el de Redondela o el de Ponteareas, que son más pequeños, que uno como el de Vigo, con dieciocho plantas y donde puede llevar media hora saber dónde está un expediente. Nos queda trabajo por hacer entre el Colegio y el tribunal.
La nueva junta de gobierno del Colegio acaba de iniciar su mandato de cuatro años. ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo?
Vamos a continuar con la defensa de una procura bien gestionada y velando por unas cuentas saneadas. Yo creo que cuando las cosas van bien, como es el caso, el objetivo es mantenerlas así e ir resolviendo los problemas que surgen en el día a día, que no son muchos porque somos un Colegio estable en ese aspecto. Seguiremos profundizando en la atención a las necesidades de todos los compañeros y compañeras en las cinco sedes porque el Colegio está para ayudar a los colegiados.
Una de las reivindicaciones históricas de la procura es la ampliación de las competencias. ¿Qué funciones podríais asumir y qué beneficios tendría esa ampliación?
Existe una lucha histórica de la procura en la cuestión de las competencias de ejecución, sobre todo en el caso de Vigo. Para la procura, poder acceder al punto neutro judicial es fundamental porque nos permitiría una actuación más directa. Hablamos de poder acceder sin tener que esperar a que se nos provea de un escrito de averiguación patrimonial que nos llega con meses de retraso. No se trata de suplantar a nadie, hay ejecuciones en cuestiones del día a día como las herencias y las averiguaciones patrimoniales que llevan años estancadas y nosotros podríamos contribuir a agilizarlas. Puedo entender que otros profesionales tengan sus reservas, como en el caso de los LAJ, pero todo suma: lo que haríamos desde la procura sería elaborar un escrito en cuestión de horas y adelantar un trabajo que los LAJ van a continuar para resolver el asunto en días, y no en meses. También comprendo que hablamos de acceder a datos sensibles, pero eso es algo que se puede abordar con sistemas de seguridad.
¿Un mensaje que quieras trasladar como vicedecana para los próximos cuatro años?
Sólo uno muy sencillo: voy a intentar dar lo mejor de mí trabajando mano a mano con el equipo de la junta de gobierno.
En la imagen, Cristina del Río en la Ciudad de la Justicia de Vigo. Fotografía: Punto GA | M. Riopa.
