15.07.2021. Dolores Cobas (Vigo, 1973) lleva 15 años siendo procuradora en la ciudad de Vigo y comenzó a hacer las guardias de agosto en 2019. Para esta profesional, el servicio veraniego es un aprendizaje constante. “Las guardias de agosto son una gran escuela. Todos los procuradores deberíamos hacer alguna, además de pasar por el turno de oficio y la Junta de Gobierno” propone Cobas. Lo tiene tan claro que se apuntó a las guardias de este año el primer día que se abrió el plazo para hacerlo.

¿Por qué te decidiste a ser procuradora?

Fue un poco por casualidad. Yo trabajaba haciendo prácticas en el despacho de un abogado, cuya mujer era procuradora y tuve la oportunidad de probar esta otra parte de la profesión. Me di cuenta de que se podía conciliar vida laboral y familiar, así que trabajé para ellos un par de años y luego me animaron a ponerme por mi cuenta. Y hasta hoy.

Eres de las pocas procuradoras que opta por hacer las guardias de agosto ¿Por qué?

Hay varios aspectos. Durante unos años formé parte de la junta de gobierno y vi que era una necesidad, así que seguí el ejemplo de otros que habían empezado antes para que el motor comenzase a rodar y nos fuésemos animando más compañeros. Coincidió también un verano que mi padre estaba enfermo y tenía que quedarme en Vigo, así que pensé que si no me podía ir de vacaciones fuera y alguien tenía que hacerlo, pues que sería yo. Y además hay una parte económica, por supuesto.

¿Qué supone hacer esas guardias?

En las guardias se trata más bien de tramitar lo que es estrictamente necesario. El objetivo es salvaguardar el derecho de las partes a la defensa en los distintos procesos pero respetando al mismo tiempo el necesario periodo vacacional.

Las guardias de agosto son para cubrir a los compañeros con el fin de que puedan descansar. Esta es una profesión en que los plazos siguen corriendo y vives permanentemente conectada. Psicológicamente te saturas, necesitas desconectar y tener vida porque se trabajan muchas horas.

¿Qué tipo de casos encuentras en agosto?

La primera semana suele ser la más intensa porque unos funcionarios vuelven de vacaciones y otros se van y se genera más trabajo.

Teóricamente debería haber poco movimiento, pero no siempre es el caso. Recuerdo el año anterior a la Covid, en 2019, que fue muy activo porque hubo dos o tres macro causas que hicieron que estuviésemos muchos días trabajando hasta la tarde.  Hay que tener en cuenta que en la guardia te ocupas de todo y asumes una responsabilidad que te exige más dedicación y vigilancia  porque no conoces el caso tan en profundidad.

Una de las funciones en agosto es filtrar, porque a veces entran trámites que no deberían porque no son urgentes. En ocasiones lo tramitas igual y ya le queda hecho al compañero,  pero cuando te ves desbordada, como en 2019, has de mandar cosas de vuelta alegando que no son urgentes y que no eran para tramitar en agosto.

¿Recomendarías a los compañeros que se apuntaran a las guardias de agosto?  

Rotundamente sí porque es una gran escuela. Es una experiencia que te fuerza a tomar decisiones y asumir responsabilidades, con lo que creces profesionalmente. Se te plantean problemas para solucionar cuando el juzgado está prácticamente vacío y no hay compañeros a los que consultar, así que pasas algún momento de apuro pero también te sirve para aprender. De hecho, creo que sería ideal que todos pasáramos por las distintas facetas que tiene la profesión, desde el turno de oficio, hasta pertenecer a la junta de gobierno del colegio, pasando por hacer las guardias de agosto,  porque ayuda a valorar el trabajo de los otros.

 

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