22.03.2021. Jaime Alonso es la última incorporación al Colegio de Procuradores de Vigo. Tras doce años trabajando codo con codo con el procurador Javier Varela, se ha colegiado el pasado 2 de febrero, convirtiéndose en el procurador número 151 del colegio vigués. Aunque estudió derecho, llevaba años compaginando su actividad en el despacho con un negocio familiar de hostelería. Ahora, estrena 2021 ilusionado ante la oportunidad que se le presenta. “No me supone ningún problema ser el nuevo y hablo con todos en el juzgado sin reparo”, afirma.

 

Es la incorporación más reciente al Colegio de Procuradores de Vigo, ¿por qué ha decidido dar este paso en su carrera profesional?

Por circunstancias vitales. Desde 2009 ejercía como habilitado de Javier Varela, una figura que ayuda al procurador ejerciente. Es un compañero de apoyo que, puede comparecer en el juzgado en representación del procurador. Cuando se me presentó la oportunidad, no me lo pensé: me gusta mucho la profesión y las funciones que desempeñamos los procuradores.  Es un trabajo ágil, variado, con una tarea distinta cada día.  Me gusta también el trato personal con los funcionarios y conseguir solucionar e impulsar los asuntos. Es una figura mucha más activa que un abogado.

 

¿Conocía esta profesión antes de comenzar a trabajar en el despacho de Javier Varela?

No mucho, la verdad. Estudié derecho y nunca llegué a imaginar que acabaría ejerciendo como procurador, ya que sólo estudié esta figura en un caso concreto de la asignatura de derecho procesal, que intentaba enseñarnos en qué tipo de procedimientos era necesario contar con la figura del procurador además del abogado. Cuando empecé a buscar opciones para realizar mis prácticas, me recomendaron hacerlas con un procurador, ya que iba a aprender más. Y hasta aquí he llegado.

 

¿Cómo valora el estado actual de la profesión, desde su corta experiencia?

 La situación es compleja y difícil, pero puede tener un futuro prometedor. Tan sólo hay que buscar el espacio profesional para el procurador, bien buscando nuevos proyectos o bien nuevas funciones en las que el procurador pueda ejercer. Otra posibilidad podría ser liberar a los funcionarios de la administración de Justicia de algunas funciones que podríamos asumir sin ningún tipo de problema, si no queremos vernos abocados la desaparición. Debemos buscar la fórmula para conseguir más funciones en la fase ejecutiva.

 

A día de hoy, muchos profesionales desconfían de la continuidad de la procura en el futuro, ¿por qué decidió embarcarse en este sector en un momento tan incierto?

 Cuando juré el cargo, charlé con varios compañeros y todos me decían lo mismo ‘la profesión lleva amenazada con desaparecer más de 30 años’. Es un discurso lleva décadas encima de la mesa, desde que los veteranos daban sus primeros pasos. A mí me lo han vuelto a decir, pero creo sinceramente que a los procuradores nos quedan muchos años todavía por delante con las funciones actuales y muchos más si nos amplían nuestro ámbito de actuación.

¿Cuáles son las funciones del día a día en las que un procurador debe estar más atento?

 Como procuradores, ostentamos la representación de nuestros clientes y somos la vía de comunicación entre cliente, abogado y juzgado. Tenemos que estar pendientes de asuntos, notificaciones, plazos y, sobre todo, de que el procedimiento avance lo más ágil posible. Somos los que más conocemos el juzgado de cada partido judicial y su funcionamiento, y la familiaridad te da ese plus de efectividad. Tras los años que he ejercido como habilitado, ya conozco los juzgados y sus trabajadores, así que no me supone ningún problema ser el nuevo, hablo con todos sin reparo.

¿Está de acuerdo con la creación de procurador ejecutivo? ¿Qué solución propondría usted para atajar el atasco que sufre la Justicia en nuestro país?

 Valoro muy positivamente la creación de la figura del procurador ejecutivo. Creo que podría ser una de las soluciones al atasco de los juzgados en España. Los clientes necesitan cobrar y ver que las sentencias dictadas tienen su resultado. De nada vale una sentencia firme, si el cliente no consigue cobrar y en este sentido, el procurador ejecutivo podría ayudar mucho.

Otras opciones podrían ser la posibilidad de ostentar la representación de la defensa en procedimientos determinados, como juicios verbales de pequeñas cuantías o asuntos menores. Los procuradores podríamos contar con mayores capacidades a la hora de dar fe, por ejemplo, para realizar poderes sin necesidad de acudir al juzgado.

 

¿Cómo valoras la iniciativa de desconexión que impulsa el colegio de Vigo, junto a otros 13 colegios de España?

 Es fundamental. Como todo trabajador, los procuradores necesitamos tener nuestro momento de parón y desconexión. Incluso, en casos graves, 3 días es insuficiente. Tenemos vida privada igual que cualquier otro, y necesitamos descansar, y esto también es aplicable para las vacaciones de agosto, que este año no hemos disfrutado, y vamos a sufrir las consecuencias durante 2021.

 

¿Es el Colegio un apoyo para aquellos que estáis comenzado a ejercer?

 Sin duda. La acogida es excepcional. Estoy encantado con los compañeros, que siempre me han animado y apoyado. Hasta cuando me colegié como no ejerciente, me animaban a que lo hiciera como ejerciente. Es un lugar de reunión y de apoyo. Hasta ahora he intentado ayudar, desde que soy ejerciente, aunque estuviese un poco limitado. Tanto que mi primera actuación después de aceptar el cargo ha sido sustituir a un compañero en otra vista. Espero poder seguir creciendo al lado de los 150 profesionales que lo forman.

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