15.12.2025. A la procuradora María Piñeiro (A Coruña, residente en Vigo desde 2012) se le ilumina la cara cuando va al juzgado. Este año fue la primera en descubrir la decoración de Navidad del Colegio de Procuradores de Vigo, a cargo, como siempre, de Lucía Ferreira. “Los procuradores llevamos asuntos que muchas veces tienen que ver con temas durísimos. Por eso es fundamental llegar al juzgado con una sonrisa, y el Colegio se esfuerza cada día en que eso sea así”, asegura, haciendo referencia a las iniciativas como la decoración o el pincho de Navidad. Alegre y positiva, solo tiene buenas palabras para sus compañeros, desde sus inicios, y cree firmemente en el futuro de la profesión por lo necesaria que es. “No sé cómo marcharían los pleitos si no estuviéramos”, valora Piñeiro.
¿Qué te animó a ser procuradora?
Aunque soy de A Coruña, cuando terminé Derecho estuve haciendo prácticas en un despacho de abogados aquí, en Vigo, durante casi dos años. Allí coincidí con dos procuradores que hoy son compañeros, Carmen Vázquez Cueto y Manuel Lamoso, y a través de ellos conocí la profesión. Después empecé a trabajar en una gestoría privada, y ahí estuve durante casi 10 años. Cuando vino la crisis me fui al paro, y ante la necesidad de volver a la vida activa recordé lo mucho que me había gustado lo que hacían aquellos procuradores. Ahí tuve claro que prefería ejercer como procuradora. Tuve la suerte de empezar las prácticas con José Ramón Curbera, con el que sigo a día de hoy, que ha sido mi profesor, mi compañero y que es un gran profesional y, sobre todo, una gran persona.
¿Cómo fue seguir trabajando con Curbera, con quien empezaste en prácticas?
La verdad es que congeniamos fenomenal. Cuando un procurador está solo es duro, por ejemplo, si te pones enfermo o necesitas una sustitución, y la verdad es que nos apoyamos muchísimo el uno en el otro: nos sustituimos en los pleitos, repartiéndonos en los diferentes partidos judiciales según la carga de trabajo que tenga cada uno.
¿Qué es lo que más destacarías de la labor de procuradora?
Es una profesión muy dinámica que te obliga a estar continuamente activa, pendiente de los plazos, muy rápida mentalmente, a hacer seguimientos de los pleitos, estar en contacto continuo con juzgados, funcionarios y, en general, con la gente, y eso a mí me encanta. Siempre estamos tratando que todo marche. Veo la procura como una profesión positiva, dentro de lo que es resolver pleitos y conflictos. En ese sentido, estamos para arreglar problemas.
¿Has tenido que explicar muchas veces en qué consiste tu trabajo?
Sí. La figura del procurador no es tan conocida como la del letrado, porque nosotros trabajamos siempre en los juzgados, mientras que hay letrados trabajando fuera de los tribunales, por ejemplo, en la empresa privada. En ocasiones es difícil explicar cuál es nuestra labor, sin embargo, creo que cuando las personas entran en contacto con juzgados y tribunales y tienen que contratar profesionales como el letrado y el procurador, ahí ya no hace falta. Fuera es más difícil. Pero, gracias a que estamos en los juzgados, el particular no tiene que acudir. Somos su representación, por así decirlo.
¿Crees que la profesión tiene futuro? ¿Qué tendría que pasar para dar continuidad a vuestra figura?
Creo que tendrían que darnos más funciones. Cuando empezamos, siempre te dicen que los procuradores van a desaparecer. Yo, sinceramente, pienso que sí que tenemos futuro. Somos muy necesarios para la buena marcha de los juzgados y el impulso, sobre todo, de los asuntos y los pleitos. No sé cómo marcharían si no estuviéramos. Siempre estamos con el empeño de agilizar la Justicia y de que no se pare, que no estén los asuntos años y años sin moverse. Obviamente, nos tenemos que adaptar a muchas cosas, como a las nuevas tecnologías o a las reformas que vienen, pero creo que lo estamos haciendo a través de cursos. Somos unos profesionales que intentan estar siempre al día.
Fuiste la primera visitante del Colegio con la nueva decoración de Navidad. ¿Qué te parece y cómo afrontas estas fechas?
¡Sí, es maravilloso el trabajo de Lucía! Los procuradores llevamos asuntos que muchas veces tienen que ver con temas durísimos. Por eso es fundamental llegar al juzgado con una sonrisa, y el Colegio se esfuerza cada día en que eso sea así. Son un equipazo. Generan muy buen ambiente con la decoración, la lotería, el pincho navideño… Es maravilloso y crucial para que estemos unidos y la gente vaya contenta a trabajar, ya que, además, hay alguna que está sola en el despacho. Siempre hay buen rollo en el Colegio y yo voy encantada al juzgado.
¿Un deseo profesional para 2026?
Que podamos afrontar la reformas sin muchas dificultades y que se nos dé más valor como profesionales para agilizar los trámites y para mejorar la comunicación con los juzgados y los tribunales. Es importantísimo que nos den funciones, pero las que ya hacemos también son importantísimas. ¡Muy feliz año 2026, y que lo procuremos bien!
